“Fue duro ver el color del sol sentado en nuestro estadio ... todo volverá a ser azul. Mi camiseta con el número cinco, la del resto de los muchachos ,la de Dios, los tifos en la grada, la voz de la hinchada, la ilusión en sus corazones, sus sueños, su sangre..
,todo volverá a ser azul, solo azul .”
(Daniel Alberto Pendín).
Viene cargada de pasión, con ganas de hacernos sentir, de retomar la ilusión por lo que creemos. Vuelve con su frescura para llenar nuestros días, para hacernos vivir intensamente, para rescatarnos del tedio estival, de las horas muertas.
Tan solo un día nos separa de ti, de tus contrastes plagados de emociones, otro ciclo mas, acompañándonos en cada instante, seduciéndonos desde el primer momento, desde que apareces indeterminada, para no alejarte hasta el final, justo cuando no queremos que termines, cuando te marchas y nos olvidas desolados sobre el cemento, cabizbajos y tristes.
Volveremos sobre el aliento del graderío, los quiebros por las bandas, los regates, los centros, las faltas, las paradas, las entradas, los libres directos, las contras, los penales, los remates, los goles. Los goles. La sensación de abrazarnos cuando entras y desencajados alzamos los brazos al cielo, encontrando la felicidad venciendo la finitud, en ese único instante, con la fuerza del escudo oleado en el pecho y el sudor de la entrega en la frente, absolutamente plenos, agradecidos por ser como eres, por hacernos así, de este modo que nos enloquece.
Contigo una vez mas entramos en el nuevo ciclo, porque sabemos que no te manchas. Será, el mejor de los ciclos.
,todo volverá a ser azul, solo azul .”
(Daniel Alberto Pendín).
Viene cargada de pasión, con ganas de hacernos sentir, de retomar la ilusión por lo que creemos. Vuelve con su frescura para llenar nuestros días, para hacernos vivir intensamente, para rescatarnos del tedio estival, de las horas muertas.
Tan solo un día nos separa de ti, de tus contrastes plagados de emociones, otro ciclo mas, acompañándonos en cada instante, seduciéndonos desde el primer momento, desde que apareces indeterminada, para no alejarte hasta el final, justo cuando no queremos que termines, cuando te marchas y nos olvidas desolados sobre el cemento, cabizbajos y tristes.
Volveremos sobre el aliento del graderío, los quiebros por las bandas, los regates, los centros, las faltas, las paradas, las entradas, los libres directos, las contras, los penales, los remates, los goles. Los goles. La sensación de abrazarnos cuando entras y desencajados alzamos los brazos al cielo, encontrando la felicidad venciendo la finitud, en ese único instante, con la fuerza del escudo oleado en el pecho y el sudor de la entrega en la frente, absolutamente plenos, agradecidos por ser como eres, por hacernos así, de este modo que nos enloquece.
Contigo una vez mas entramos en el nuevo ciclo, porque sabemos que no te manchas. Será, el mejor de los ciclos.

